El niño de Fernando Aramburu

Autor: Fernando Aramburu

Género: Novel

Editorial: Tusquets

Año: 2024

Puntuación: 4/5

    Esta reseña El niño de Fernando Aramburu parte de una lectura que deja más silencio que respuestas. No es una novela cómoda. Aramburu se acerca a una desgracia inspirada en hechos reales —la explosión de gas ocurrida en una escuela de Ortuella en 1980— desde un lugar muy humano, más atento a las consecuencias íntimas que al relato del suceso en sí.

    Lo que más me ha interesado de El niño es su manera de mirar el duelo sin convertirlo en explicación. La novela trabaja con gestos pequeños: alguien que necesita quedarse solo, un taxista que decide no cobrar, un abrazo que dice más que cualquier frase, una presencia junto a quien debe atravesar un momento insoportable. Ahí está, para mí, la fuerza del libro. Aramburu no carga la emoción con grandes discursos. La deja aparecer en escenas concretas, casi mínimas, donde el dolor se vuelve reconocible.

    Nicasio me parece uno de los personajes más duros y más comprensibles de la novela. Su soledad no la he leído como simple aspereza, más bien como una fidelidad extrema hacia Nuco. Él no quiere consuelos, ni reemplazos, ni una forma razonable de pasar página. Quiere a ese niño concreto, con todo lo que eso implica. Frente a él, Mariaje representa otra forma de supervivencia: la de quien necesita seguir viviendo aunque esa necesidad la empuje a zonas moralmente incómodas.

    También me ha parecido muy potente la pregunta que deja flotando la novela: qué convierte a alguien en padre. La sangre, la crianza, el amor, el dolor compartido, la memoria. El niño no ofrece una respuesta limpia, y esa es una de sus virtudes. Cada personaje queda atrapado en una forma distinta de pérdida.

    Le doy 4 de 5 porque es una novela intensa, sobria y emocionalmente precisa. Tal vez no sea una lectura fácil, pero sí una de esas historias que permanecen después de cerrar el libro.

    Lo mejor

    • La delicadeza con la que trata el duelo, sin sentimentalismo fácil.
    • Personajes llenos de contradicciones, especialmente Nicasio y Mariaje.
    • La fuerza de los gestos pequeños: silencios, abrazos, esperas, acompañamientos.
    • La pregunta de fondo sobre la paternidad, la memoria y la imposibilidad de sustituir lo perdido.

    Lo menos bueno

    • Puede resultar una lectura dura para quien busque una novela más ligera.
    • Su ritmo contenido exige cierta disposición emocional.
    • Algunos conflictos morales dejan una incomodidad que no todos los lectores disfrutarán.

    ¿A quién lo recomiendo?

    Recomiendo El niño a lectores que disfruten con novelas basadas en hechos reales, especialmente cuando el interés no está en reconstruir el acontecimiento de forma documental, más bien en entender qué ocurre después en la vida de quienes sobreviven.

    También puede interesar a quienes hayan leído a Fernando Aramburu por Patria y busquen otra historia marcada por el dolor colectivo, aunque aquí el foco es más íntimo y familiar. Es una buena lectura para clubes de lectura, porque abre muchas conversaciones: el duelo, la culpa, la maternidad, la paternidad, la memoria y la necesidad de seguir adelante cuando nada parece permitirlo.

    No la recomendaría como lectura de evasión. Es un libro para leer con calma, dejando espacio a lo que remueve.

    Hay pérdidas que no se superan: se aprenden a llevar, o se convierten en el centro de todo.

    Sinopsis breve:
    El niño cuenta las consecuencias íntimas de una tragedia que rompe a una familia y deja a sus personajes enfrentados a distintas formas de duelo. A través de Nuco, Nicasio, Mariaje y quienes orbitan alrededor de esa ausencia, Fernando Aramburu construye una novela sobre la memoria, el amor, la culpa y la dificultad de seguir viviendo cuando lo perdido no puede reemplazarse.

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